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DECÁLOGO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE REUMATOLOGÍA.

By : Unknown

Decálogo de la SER (Sociedad Española de Reumatología) para la fibromialgia.
Decálogo ampliado
La fibromialgia es un trastorno muy común que afecta, según el estudio EPISER de la Sociedad Española de Reumatología, a una cifra entre el 2% y el 4% de la población española. 
Esto supone, en nuestro país, más de un millón de personas enfermas mayores de 18 años de los cuales, la mayoría de los afectados son mujeres (90%). 
La fibromialgia se caracteriza por la presencia de un intenso dolor generalizado crónico, una fatiga que no mejora con el reposo, insomnio y otros síntomas, como hormigueo en las extremidades, trastornos abdominales, necesidad de orinar con frecuencia, ansiedad y depresión entre otras. 
Un aspecto muy frustrante para los pacientes es que, a pesar de tanta síntomatología, ni los análisis ni las radiografías muestran datos de que exista algo que funcione mal en el organismo. 
El tratamiento actual del que se dispone, tampoco es completamente satisfactorio. Al ignorarse cual es la causa de la enfermedad, se desconoce cual es exactamente el trastorno al que las terapéuticas deben dirigirse. 
Con todo, la fibromialgia es una enfermedad que puede controlarse.
La Sociedad Española de Reumatología, constituida por los médicos españoles expertos en las enfermedades del aparato locomotor, emite este decálogo de consejos, en la esperanza de que sean útiles a aquellas personas que padecen esta enfermedad.
(Aunque sabemos que  no es fácil, trate de seguir estos consejos.)


               Acepte el dolor


Las personas con fibromialgia y dolor crónico pretenden muchas veces encontrar un tratamiento que elimine rápidamente los síntomas que tienen. Desgraciadamente, esto casi nunca es posible. 
No hay recetas ni píldoras mágicas para la fibromialgia y el dolor crónico. Por ello, el primer paso para controlarlo es aceptarlo y asumir que el dolor puede persistir para siempre y que, por tanto, en adelante, va a formar parte de nuestra vida. 

Desde luego, no es agradable pensar que el dolor nunca nos va a abandonar y muchas personas pueden incluso sentir miedo de no saber como manejar esta situación. Sin embargo, reconocer la realidad es el primer paso para conseguir cambiar nuestra vida hacia una situación en la que el dolor, aún estando presente, no sea el centro de la misma. 
Cuando se acepta el dolor, se aprende a reconocerlo y a saber lo que lo mejora o empeora, y estamos entonces en situación de buscar soluciones y de volver a disfrutar de la vida.


            Controle sus emociones


La fibromialgia, y el dolor crónico que produce, cambia con frecuencia nuestras emociones y nuestra forma de comportamiento. 
Muchas personas con esta enfermedad desarrollan sentimientos negativos que antes no presentaban y que les hacen convertirse en una persona diferente. Los sentimientos negativos más frecuentes en las personas con fibromialgia son enfado e ira, depresión, frustración, sensación de fracaso, culpa y vergüenza.

 Es normal que una persona con dolor crónico tenga estas emociones y sentimientos negativos, pero debe aprender a controlarlos para que no se cronifiquen y se conviertan en un problema añadido. 

En primer lugar, reconozca todo lo positivo que le sucede en la vida: a pesar del dolor no es un incapacitado y puede hacer muchas más cosas de las que piensa, tiene amigos y familiares que le aprecian y con los que puede disfrutar, todavía puede ilusionarse por cumplir sus objetivos personales, su enfermedad no puede curarse pero puede tratarse y controlarse. 

No intente ser un perfeccionista; nadie puede hacerlo todo bien, y una persona con una enfermedad menos aún. 

Sea realista y plantéese objetivos alcanzables. 
Con frecuencia, para no fallarles a los demás, se hacen cosas que perjudican la enfermedad y el dolor. Exprese de forma abierta y sincera cuales son sus necesidades y evitará sentimientos de culpa.



         Controle su estrés


El estrés es, básicamente, la respuesta del organismo cuando afrontamos un peligro y nos preparamos para luchar o para huir. El cuerpo y los músculos se tensan, el corazón y la respiración se aceleran, y la presión arterial aumenta. 

Sin embargo, muchos pequeños acontecimientos de la vida diaria provocan estrés que hacen que las personas se sientan bajo presión y con pérdida del control de la situación. Este estrés puede venir de circunstancias familiares o laborales, de problemas económicos o de problemas de salud. 

También las actitudes perfeccionistas pueden generar estrés. La mejor manera de combatir este estrés perjudicial es, en primer lugar, reconociendo cual es la causa del nuestro, y evitando las situaciones que lo favorezcan. 

También es útil organizar y planificar nuestras actividades diarias, y dedicar diariamente tiempo a la relajación. Esta se practica siguiendo determinadas técnicas –como la respiración profunda o la relajaciòn muscular- que pueden aprenderse con un corto entrenamiento.



      Evite la fatiga


Tan negativo es permanecer en inactividad, como realizar un número excesivo de tareas. 

Si gastamos nuestras energías intentando cumplir demasiados objetivos, la fatiga y el dolor aparecerán sin remedio. 

Examine cuales son sus obligaciones y tareas diarias, y valore realmente si no hay un exceso de trabajo en su vida. 
No intente ser un perfeccionista; planee sus obligaciones, y elimine o delegue aquellas que no sean estrictamente necesarias. Intercale periodos de descanso entre los de actividad, y haga sus tareas a un ritmo que usted pueda controlar.



  Haga ejercicio


Posiblemente es el aspecto terapéutico más importante para el tratamiento de la fibromialgia. 

El ejercicio no sólo mantiene en forma los músculos y pone a punto el sistema cardiovascular, sino que disminuye el dolor, favorece el sueño, mejora la sensación de fatiga y disminuye la ansiedad y la depresión. 

Todos estos cambios positivos sobre los síntomas de la fibromialgia se deben a que durante el ejercicio se liberan unas hormonas, denominadas endorfinas, que producen los efectos beneficiosos referidos. 

Lo mejor para esta enfermedad es el ejercicio que incrementa la frecuencia cardiaca y el consumo de oxígeno. Caminar, correr, andar en bicicleta o bailar, son ejercicios aeróbicos que favorecen el control de la enfermedad. Comienze a realizar el ejercicio de una forma suave y vaya progresivamente incrementando su intensidad y duración, hasta realizarlo de 20 a 40 minutos, como mínimo 3 días a la semana. 

Al principio es posible que su dolor se incremente, pero progresivamente irá disminuyendo. (Procure no excederse, sobre todo al principio, porque puede hacerse daño. Si siente demasiado dolor, descanse e intentelo más tarde, u otro día. Todo ha de comenzar a hacerse poquito a poco.)



Relaciónese con los demás


Con frecuencia es frustrante para las personas con fibromialgia, la falta comprensión de los familiares y amigos. 

El dolor no es percibible facilmente para los que conviven con nosotros, y eso puede generar sentimientos de duda, sobre la realidad de la enfermedad del paciente.

Este, al sentirse incomprendido, tiende a aislarse y esto perjudica, de una forma importante, el control del dolor. Por ello, la comunicación con las personas que nos rodean se vuelve especialmente importante. 

Todos sabemos lo que alivia de nuestras preocupaciones, la conversación con los amigos y compañeros. Dígales a los demás lo que le pasa, y como no puede hacer siempre las cosas que hacía antes, pero evite que la comunicación se centre continuamente en su dolor. 

Pida ayuda, si la necesita, y no rechaze la compañía de otros. El apoyo de nuestros vecinos, familiares y amigos, nos hará mejorar con más rapidez y afrontar mejor nuestra enfermedad.



Proteja su salud


La depresión que el dolor crónico puede acarrear hace que se abandonen los buenos hábitos de salud, que sirven para todas las personas, incluidas aquellas que tienen fibromialgia. 

El tabaco, que es nocivo para cualquier aspecto de la salud, es también un excitante del sistema nervioso que hará más dificil que pueda controlar el dolor. 
Lo mismo sucede con la cafeina y el exceso de alcohol, el cual puede además interferir con su medicación. 
Vigile su peso, y haga ejercicio para mantenerse en forma.



Use con precaución los medicamentos


Muchos de los síntomas de la fibromialgia mejoran con medicación. 

Los analgésicos y antinflamatorios, que tan eficaces resultan en el dolor agudo, no funcionan tan bien en el dolor crónico de la fibromialgia, aunque son útiles en muchos pacientes. 

Existen analgésicos más potentes, denominados opiáceos, que pueden ser empleados en la fibromialgia, siempre que los recomiende un médico experto en su empleo. 

Otros fármacos, como los anticonvulsivantes y los antidepresivos también pueden disminuir el dolor. 

Existen medicamentos que pueden mejorar el sueño, los trastornos psicológicos, las molestias intestinales, etc…pero, lo más importante es que la persona que padece esta enfermedad evite el automedicarse, y se ponga en manos de un médico experto en el tratamiento del dolor crónico y en el uso de las medicaciones anteriormente mencionadas.




Use con precaución las medicinas alternativas


Como con frecuencia los medicamentos tienen un resultado solamente parcial, es habitual que muchos enfermos busquen soluciones en las terapias alternativas. Algunas de estas terapias mejoran el dolor y pueden favorecer el control de estrés, como el yoga, la acupuntura, quiropraxis, masaje, Tai-Chi, homeopatía…

La medicina alternativa puede ser cara, y no está regulada por las guías médicas. Por ello, se debe recomendar al paciente que consulte siempre con su médico antes de comenzar cualquier terapia de medicina alternativa, ya que algunas pueden interferir con el tratamiento estándar o habitual. 

Desconfie si le prometen curación, si le recomiendan que abandone la terapia con medicinas, o si le dicen que el tratamiento es un secreto y solo puede ser administrado por ciertos proveedores.




Sea constante


La paciencia es una virtud importante; conseguir resultados puede tardar algún tiempo. 

No lo eche todo a perder porque tenga un “día malo”. Aunque haya conseguido estabilizar su enfermedad, los “días malos” inevitablemente aparecerán y debe estar preparado para afrontarlos. 

En esos días, salga de casa y relaciónese con los demás (en la medida de lo posible), mantenga sus compromisos habituales y procure dedicar más tiempo a relajarse. 

Mantener con regularidad los consejos que le hemos dado anteriormente es la mejor forma de seguir controlando su enfermedad.







La regulación del dolor en los pacientes con fibromialgia.

By : Unknown


La regulación del dolor en los pacientes con fibromialgia no funciona adecuadamente.


Los principales mecanismos inhibitorios del dolor en el cerebro parecen no funcionar adecuadamente en los pacientes con fibromialgia, según han encontrado los investigadores.




Los datos de resonancia magnética funcional (fMRI) y los estudios por imágenes PET sugieren que el sistema opioide está involucrado en la patogénesis de la fibromialgia, lo que podría explicar por qué algunos pacientes no responden o experimentan peores síntomas, a analgésicos narcóticos, dijo el Dr. Richard Harris, de la Universidad de Michigan en una presentación en la reunión del  Colegio Americano de Reumatología.
"Hemos encontrado que en los pacientes con fibromialgia, los principales mecanismos inhibidores del dolor no funcionan correctamente, en concreto, los receptores opioides en el cerebro".
"Lo que encontramos fue un tanto paradójico ya que los pacientes con fibromialgia o bien tienen muy pocos receptores en el cerebro, o los mismos receptores cuando se activan causan dolor en lugar de disminuirlo."
Para el estudio, realizado entre 2008 y 2012, Harris y sus colegas reclutaron a 18 mujeres pacientes de fibromialgia que nunca habían usado opioides. Cada participante se sometió a 4 semanas de tratamiento no farmacológico. Antes y después del tratamiento, cada paciente se sometió a una exploración fMRI con diferentes niveles de dolor a la presión aplicada con el pulgar.

Las mujeres también se sometieron a una tomografía PET de 90 minutos en condiciones de reposo. Luego, los investigadores analizaron los escáneres cerebrales para determinar qué áreas del cerebro podrían estar implicados en la enfermedad.

El Dr. Harris explicó:
"El principal resultado fue que cuando la unión al receptor opioide se redujo, la respuesta evocada cerebral del dolor subió en regiones cerebrales clave que están implicadas en el procesamiento del dolor, tales como la corteza insular".
"Esto podría significar que los receptores estaban siendo regulados a la baja. Alternativamente, el potencial de unión al receptor puede bajar si hay una liberación de opioides endógenos que compite por los sitios de unión. Si ese es el caso, entonces la activación de los receptores está actualmente causando dolor."

El doctor agregó que sus resultados indican que existe una regulación estricta de los sistemas inhibitorios del dolor en el cerebro, y en estos pacientes puede estar yendo mal.

Los resultados implican que los opioides pueden no ser la mejor opción de tratamiento en estos pacientes y pueden empeorar sus síntomas.

Kathryn Dao, del Instituto de Investigación de Baylor en Dallas, dijo que los resultados del estudio añaden al conocimiento de que "la fibromialgia en estos pacientes no responde bien a los narcóticos. Una de las razones es que estos pacientes tienen una alta cantidad de opioides endógenos y una cantidad disminuida de sitios de unión a opioides."

Dao, quien moderó la conferencia de prensa en la ACR donde se presentaron los resultados, explicó:
"Sus receptores están desbordados y ya no tienen receptores libres para unirse. Estos pacientes con fibromialgia son similares en este aspecto a los pacientes que tienen dolor crónico".

Fuente: Medapage Today

Vivir con dolor crónico: la lucha diaria con un 'nuevo yo'.


 Las personas que sufren de dolor musculoesquelético crónico se enfrentan a una lucha diaria con su sentido de identidad y les resulta difícil demostrar la legitimidad de su condición.




Un nuevo estudio, financiado por el Instituto Nacional para la Investigación de la Salud, Servicios de Salud y de Investigación, busca sistemáticamente ayudar acomprender las experiencias de los pacientes que sufren dolor crónico.

Las preocupaciones destacadas que estas personas con dolor crónico mostraron fueron:
·         Los pacientes se enfrentaban con la relación fundamental con su cuerpo, y con el sentido de “ya no soy el verdadero yo".

·         Una pérdida de certeza para el futuro, y ser constantemente consciente de las restricciones de su cuerpo.

·         Sentirse perdido en el sistema de atención de la salud; sintiendo que no hay una respuesta a su dolor.

·         Encontrando imposible "probar" su dolor; "si parezco demasiado enfermo o no lo suficientemente enfermo, nadie me va a creer "


Fuente: ScienceNewsline


Fuente: Red Pacientes


FIBROMIALGIA: EL PACIENTE INCOMPRENDIDO

By : Unknown



La Fribromialgia fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud como enfermedad en 1999. 

Su principal síntoma es la localización de dolor en múltiples puntos del cuerpo y fatiga crónica. 



Sin embargo, por el momento no se ha encontrado una prueba analítica objetiva que permita evaluar la situación de la
enfermedad o su existencia.

Este es el principal motivo por el que los afectados por FM, en ocasiones, padecen un peregrinar por distintos especialistas hasta que les es diagnosticada su dolencia. 

La incompresión social y asistencial, así como las dificultades para recibir la baja laboral son otras de las consecuencias.

Doctor, me duele todo el cuerpo”.
Esta frase resume la situación en la que se ven sumidas las cerca de 800.000 personas que padecen fibromialgia (FM) en España, una patología crónica cuyo principal síntoma es la localización de dolor en múltiples puntos del cuerpo, además de cansancio generalizado.

Sin embargo, el principal problema al que se han enfrentado las personas aquejadas por esta enfermedad es la“incomprensión” clínica y social derivada del desconocimiento de la misma.

La fibromialgia no ha sido reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud hasta el año 1999 y hasta hace poco no formaba parte de los estudios de Medicina. A esto ha de sumarse una complicación añadida, esta patología posee síntomas comunes con otras alteraciones y su origen es desconocido.

Todo ello provoca que el enfermo tenga que sufrir un periplo de pruebas diagnósticas y visitas a distintos especialistas hasta que recibe el diagnóstico certero, algo que incrementa su inquietud, y los costes sanitarios asociados a la enfermedad.

En  1990, el American College of Rheumatology estableció unos criterios de gran especificidad para la clasificación de la FM, en función de los resultados de un estudio multicéntrico desarrollado entre 558 pacientes de diferentes edades. Así, según los resultados obtenidos destacan dos hallazgos críticos para detectar la enfermedad. El primero de ellos hace referencia al dolor disperso presente en un 98 por ciento de los pacientes con FM que participaron en la investigación en comparación con el 69 por ciento del grupo control. Se entiende como dolor disperso aquel que se localiza en la parte izquierda y derecha del cuerpo, debajo de cintura y en el esqueleto axial.
El segundo de los criterios para el diagnóstico de la enfermedad es la localización del dolor mediante la palpación en 11 de 18 puntos predeterminados de la estructura musculotendinosa.
Así, el 88,4 por ciento de los pacientes que en el citado estudio manifestaron dolor disperso cumplían este requisito. Pero estos no son los únicos síntomas que incapacitan al paciente con FM. A menudo estos vienen acompañados por espasmos musculares, rigidez, sensación de hinchazón mal delimitada en pies y manos y mala calidad del sueño, entre otros. Además, las personas con fibromialgia suelen padecer con mayor frecuencia que las que no sufren esta enfermedad ansiedad, depresión, jaquecas, dolores menstruales, síndrome del colon irritable, sequedad en la boca y trastornos de circulación en las manos y los pies.



Tratamiento

La fibromialgia, por el momento, no posee un tratamiento específico. Sin embargo, la aplicación de una serie de medidas suele tener una repercusión positiva sobre el impacto de la enfermedad en la vida del enfermo.
La primera de ellas hace referencia al diagnóstico de la enfermedad, ya que muchas veces la falta del mismo provoca en el paciente ansiedad. La educación sanitaria juega, asimismo, un papel fundamental, pues permite al paciente evitar los factores agravantes de la patología.

Es habitual también tratar las alteraciones psicológicas asociadas a la misma y aplicar de tratamientos locales, como infiltraciones, masajes, el uso de analgésicos y de medicamentos, que aumentan la respuesta al dolor.

Algunas investigaciones apuntan a que los mecanismos del dolor del paciente con FM tienen un funcionamiento anormal, lo que provoca una mayor percepción del mismo. De ahí que en el tratamiento se incluyan fármacos que aumentan los niveles de serotonina, que actúan como moduladores del sueño y el dolor. Estos medicamentos se emplean en bajas dosis y tardan un tiempo en producir mejoría.

Ante las características de esta patología y su alta prevalencia, el médico de Atención Primaria representa un papel crucial, pues es quien puede detectar la enfermedad y evitar que el paciente tenga que someterse a múltiples pruebas diagnósticas de escasa utilidad para el diagnóstico de la misma. Además, es este profesional sanitario quien puede aconsejar los hábitos adecuados para minimizar su impacto y prescribir el tratamiento oportuno. 
En ocasiones, se requiere la intervención del psiquiatra para evaluar y tratar las patologías psiquiátricas coexistentes con la fibriomialgia.



Costes
Existen pocos estudios que evalúen el impacto económico de la fibromialgia. No obstante, la incapacidad que producen las formas más agresivas de la enfermedad hace prever, según los expertos, que la enfermedad está asociada a unos altos costes indirectos derivados del absentismo laboral, así como a elevados costes directos para los servicios sanitarios.
En esta línea, un estudio desarrollado por investigadores británicos (Psychol Med 2003;33(2):253-61) determina los costes derivados de la atención en el primer nivel asistencial a los pacientes con fatiga crónica y síndrome de fatiga crónica. 
Así, el citado estudio reclutó a los pacientes que presentaban en las consultas de Atención Primaria una inexplicable fatiga crónica y se midió el uso de los servicios asistenciales durante tres meses, así como la pérdida de empleo. Estos datos fueron utilizados para determinar los costes asociados a la enfermedad y se compararon los generados por los enfermos de fatiga crónica con los producidos por los que sufrían síndrome de fatiga crónica.

Según los resultados obtenidos, el coste medio asociado al uso de los servicios asistenciales y a la pérdida de horas laborales por parte de los enfermos con síndrome de fatiga crónica y fatiga crónica fue en los tres meses de estudio de 2.632 euros. De éstos, un 9,3 por ciento se derivaba de los cuidados formales, es decir, de los prestados por los servicios sanitarios a estos enfermos. La utilización de los servicios y el coste medio generado fue mayor para los pacientes con síndrome de fatiga crónica que a los que padecían sólo fatiga crónica (4.858 euros frente a 1.624 euros). El 90 por ciento de los costes evaluados se derivó de los cuidados informales que recibieron los enfermos por parte de sus familiares y amigos y de la pérdida de horas laborales.
Los pacientes con dependencia produjeron costes significativamente mayores que los que no eran dependientes.



Baja laboral

Sin embargo, tal y como explica Javier Paulino, los enfermos de fibromialgia encuentran muchos impedimentos para acceder a una baja laboral transitoria o permanente, a pesar de que su dolencia, en muchas ocasiones, les impide realizar las tareas más cotidianas.

Y es que la falta de aceptación de la enfermedad, los insuficientes instrumentos para su evolución y la ausencia de una prueba palpable que determine la existencia de la enfermedad y su gravedad, tales como radiografías, resonancias magnéticas o biopsias, chocan con la normativa de valoración de la baja.



En este punto, el presidente de la LIRE considera prioritaria la búsqueda de sistemas lo más objetivos posibles que permitan valorar la situación de los enfermos con FM. Entre ellos, propone la aplicación del “Fibromyalgia impact questionarie”, un cuestionario a través del cual se puede valorar la existencia y severidad de la enfermedad.
No obstante, Paulino puntualiza que en los últimos años se ha avanzado en el conocimiento de la enfermedad y, tanto entre los facultativos de Primaria como entre los especialistas existe mayor sensibilidad hacia estos enfermos.
Para este experto, la evolución se debe en buena parte a la importante labor que han desempeñado las asociaciones de pacientes, desde donde se ha luchado por dar a conocer los síntomas de la enfermedad y las herramientas para minimizar su impacto.
“Las asociaciones de pacientes han
ocupado y siguen ocupando un lugar
prioritario en los avances que se están
produciendo sobre la fibromialgia. Por
ello, les animo a seguir desarrollando
esta importante labor en el futuro”,
concluye.]

 Fuente: Gema Reimundez (Economía de la Salud)


¿QUÉ ES LA FIBROMIALGIA? Definición y claves de la enfermedad.

By : Unknown


      


La palabra fibromialgia significa dolor en los músculos y en el tejido fibroso (ligamentos y tendones). Es un síndrome reumático crónico, no inflamatorio, que afecta a las partes blandas del aparato locomotor. Fue descubierto en 1904 por Sir William Gowers, quién lo denominó fibrositis, y está caracterizado por dolor musculoesquelético generalizado y sensación dolorosa a la presión en unos puntos específicos (puntos dolorosos).
La fibromialgia consiste en una anomalía en la percepción del dolor, de manera que se perciben como dolorosos estímulos que habitualmente no lo son. Tiene una evolución variable, causa desconocida y con frecuencia va asociada a otras patologías (fibromialgia concomitante llegando a afectar a las esferas biológica, psicológica y social del paciente, aunque no acorta la esperanza de vida del mismo.
1. ¿Qué tengo?
1.1 Definición
Las personas afectadas por esta dolencia es probable que sigan toda su vida teniendo una mayor susceptibilidad al dolor. Sin embargo la intensidad de su sintomatología varía en el transcurso del tiempo, e incluso en el 30-40% de los casos disminuye, a veces llegando a ser casi imperceptible.
Es una dolencia que afecta más a las mujeres y que tiene mayor incidencia en la población de edad media.
1.2 Causas
No se conoce la causa de esta alteración, pero se piensa que hay muchos factores implicados. Hay personas que desarrollan la enfermedad sin causa aparente y en otras comienza después de procesos identificables, como puede ser una infección bacteriana o viral, un accidente de automóvil, la separación matrimonial o el divorcio, etc. En otros casos aparece después de que otra enfermedad conocida limite la calidad de vida (artritis reumatoide, lupus eritematoso, etc.).
Estos agentes desencadenantes no parecen causar la enfermedad, sino que lo que probablemente hacen es despertarla en una persona que ya tiene una anomalía oculta en la regulación de su capacidad de respuesta a determinados estímulos.
Se han detectado en el sistema nervioso de personas con fibromialgia, niveles bajos de algunas sustancias importantes en la regulación del dolor (particularmente la serotonina) y asimismo se ha detectado un incremento de una sustancia productora de dolor (sustancia P) que parecen tener relación con la enfermedad.


1.3 Síntomas
El principal síntoma que presentan los pacientes afectados por fibromialgia es un dolor difuso que afecta a una gran parte del cuerpo. Puede comenzar de forma generalizada o en un área determinada como el cuello, el hombro, la columna lumbar, etc. y desde ahí extenderse. El dolor se acompaña frecuentemente de rigidez articular matutina, parestesias en manos y pies (hormigueo, adormecimiento fatigabilidad-astenia (sensación generalizada de debilidad física y psíquica) y alteraciones del sueño. A veces pueden presentarse espasmos musculares, cefaleas, alteraciones de la concentración o memoria y clínica compatible con colon irritable.

Con frecuencia estos síntomas varían en relación con la hora del día, el nivel de actividad, los cambios climáticos, la falta de sueño o el estrés.
Se ha observado que las personas que padecen fibromialgia tienen una mala tolerancia al esfuerzo. El 90% presentan cansancio que se mantiene casi todo el día. Este cansancio es parecido al que se presenta en el síndrome de fatiga crónica, que a su vez tiene síntomas similares a los de la fibromialgia, por lo que pueden ser variaciones de una misma enfermedad.
El 70-80% de los pacientes con fibromialgia tienen trastornos del sueño. Otros síntomas son, ansiedad y depresión (25% dolores en la menstruación y sequedad en la boca y los ojos.
·         Cansancio: 81,4
·         Empeoramiento con el frío: 79,3
·         Rigidez matutina > 15 minutos: 77,0
·         Trastornos del sueño: 74,6
·         Parestesias: 62,8
·         Cefaleas fronto-occipitales: 52,8
·         Ansiedad: 47,8
·         Dismenorrea (antecedentes): 40,6
·         Síndrome seco (síntomas): 35,8
·         Antecedentes de depresión: 31,5
·         Colon irritable: 29,6
·         Urgencia miccional: 26,3
·         Fenómeno de Raynaud: 16,7
* Proporción de pacientes con fibromialgia que presentan el síntoma. Modificado de Wolfe
1.4 Diagnóstico
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Realizar un diagnóstico correcto de la fibromialgia puede ser una tarea compleja, ya que casi todos sus síntomas son comunes a otras alteraciones y además no tiene una causa conocida. Es corriente que antes de que se llegue al diagnóstico definitivo, se haya acudido a diferentes médicos de diversas especialidades (digestivo, corazón, psiquiatría...).
Para que la fibromialgia pueda ser diagnosticada, el paciente ha de presentar de forma conjunta dos hechos:
1. Una historia de dolor crónico generalizado durante, al menos, tres meses. Se considera dolor generalizado cuando se presenta en el lado derecho e izquierdo del cuerpo, por encima y por debajo de la cintura (cuatro cuadrantes corporales). Además debe existir dolor en el esqueleto axial -columna cervical, dorsal y lumbar- y pared torácica anterior. Por tanto, se cumplen las condiciones de dolor generalizado si existe dolor en alguna región del esqueleto axial y en, al menos, tres de los cuatro cuadrantes corporales o, excepcionalmente, sólo dos si se trata de cuadrantes opuestos respecto a los dos ejes de división corporal.
2. Dolor a la presión de, al menos, 11 de los 18 puntos (nueve pares) que corresponden a áreas muy sensibles para estímulos mecánicos, es decir, con bajo umbral para el dolor mecánico.



      Actualmente se están llevando a cabo distintas investigaciones a nivel mundial, para encontrar pruebas objetivas que ayuden al diagnóstico de la fibromialgia. Sin embargo, por el momento no hay ninguna de aplicación clínica.
Las pruebas médicas, tales como los análisis y las radiografías que se realizan, sirven fundamentalmente para descartar otras enfermedades que se puedan asociar a la fibromialgia. En cuanto a los métodos de diagnóstico más modernos, como la resonancia magnética o la tomografía computerizada (TC) no son necesarios una vez que el médico conoce la enfermedad y los elementos necesarios para su diagnóstico.
Para poder realizar un diagnóstico es conveniente:
·         Aunar todos los datos subjetivos relativos a un paciente (factores psicológicos y psiquiátricos que comprenden antecedentes familiares y personales, signos y síntomas que experimenta en su enfermedad, experiencias y, en particular, recuerdos, que se usan para analizar su situación clínica.
·         Realizar una exploración física, tanto para confirmar la fibromialgia como para descartar otras enfermedades.
1.5 Enfermedades asociadas
Las enfermedades que pueden coexistir con el síndrome fibromiálgico o compartir manifestaciones clínicas del mismo se muestran a continuación en la siguiente tabla.
·         Lupus eritematoso sistémico
·         Miopatía (metabólica o inflamatoria)
·         Artritis reumatoide (AR)
·         Polimialgia reumática
·         Espondiloartropatías
·         Trastornos somatomorfos
·         Esclerosis múltiple
·         Trastorno depresivo mayor
·         Hipotiroidismo
·         Trastornos facticios
·         Neuropatías periféricas
·         Simulación
·         Alteraciones estructurales mecánicas o degenerativas del raquis
2. ¿Qué hago ahora?
2.1 Tratamiento
La enfermedad no tiene un tratamiento definitivo. Las medidas que se aconsejan van dirigidas a mejorar la calidad de vida, la capacidad de afrontar los síntomas y el bienestar psicológico, que constituyen en realidad un tratamiento sintomático.
Se proponen diferentes terapias que son eficaces si se aplican de forma conjunta y coordinada, aunque no todos los enfermos tienen la misma evolución ni presentan la misma complejidad. Han de aplicarse en las siguientes cuatro áreas:

2.1.1 Educacional/social
El paciente y su familia deben ser informados desde el principio sobre las características del síndrome y conocer la realidad de la terapia. Se deberá asimismo aconsejar al entorno familiar del paciente la rectificación o modificación de hábitos cotidianos que pudieran afectar a la fibromialgia, incluyendo las sobrecargas físicas o psicológicas o los factores que promueven la desesperanza y la conducta de enfermo. 

2.1.2 Farmacológica
No existen fármacos específicos para la fibromialgia, por ello el tratamiento a seguir debe ir dirigido hacia dos objetivos: el control del dolor y el control de otros síntomas.
2.1.2.1 Control del dolor
Para controlar el dolor generalizado se usan analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares, antidepresivos y ansiolíticos.
Los analgésicos y antinflamatorios, que tan eficaces resultan en el dolor agudo, no funcionan tan bien en el dolor crónico de la fibromialgia, aunque son útiles en muchos pacientes. Existen analgésicos más potentes, denominados opiáceos, que pueden ser empleados en la fibromialgia, siempre que los recomiende un médico experto en su empleo. Otros fármacos, como los anticonvulsivantes y los antidepresivos también pueden disminuir el dolor

Los fármacos con estudios que han demostrado eficacia son los siguientes:

FÁRMACOS
DÓSIS (mg/día)
EFECTO
Amitriptilina (antidepresivo tricíclico)
10-75
Aumenta los niveles de noradrenalina y serotonina, aliviando los síntomas de la depresión y de otros trastornos nerviosos.
Tramadol
50-400
Produce analgesia. Actúa reduciendo los efectos de las endorfinas (moléculas que intervienen en la transmisión del dolor) que se encuentran en el cerebro y en la columna vertebral.
ISRSc (antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina: Fluoxetina, Paroxetina, Sertralina y Citalopram)
10-40
Eleva las concentraciones de serotonina a nivel cerebral, aliviando los síntomas de la depresión.
Ciclobenzaprina
10-30
Relajante muscular (estructuralmente muy parecido a la amitriptilina) y depresor del sistema nervioso central.
Ibuprofeno
400-2.400
Posee propiedades analgésicas, antiinflamatorias.
El paracetamol se emplea en dos de cada tres enfermos aunque tiene poca efectividad. Su dosis oscila entre 1-4g diarios, evitando aumentarla para evitar la toxicidad. Debe utilizarse exclusivamente cuando el dolor es de origen osteoarticular y durante periodos cortos de tiempo.
Los medicamentos que ayudan a conservar la serotonina en el sistema por más tiempo, una vez ha sido segregada por el cerebro, se conocen con el nombre de Inhibidores selectivos de la recaptacíon de serotonina, son relativamente nuevos y se suelen reservar para aquellos pacientes con fibromialgia que tambien padecen depresión.
Para disminuir el dolor de la fibromialgia también se usan medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINES), entre los que se encuentran la aspirina y el ibuprofeno.

Medicamento (nombre comercial)
Principio Activo
Excipiente
Fabricante
Categoría
Efectos terapéuticos
Lyrica®
Pregabalina
25 mg/1cásps 75 mg/1cásps 150 mg/1cásps 300 mg/1cásps
Lactosa, almidón de maiz y otros
Pfizer
Antidepresivo tricíclico
-Disminución del dolor. -Reducción de la ansiedad.
Tryptizol ®
Amitriptilina10 mg/1cáps25 mg/1cáps 50 mg/1cáps75 mg/1cáps
Lactosa hidratada y almidón de maiz.
Merck Sharp & Dohme (MSD)
Antidepresivo tricíclico
-Mejora de la calidad de sueño.-Reducción de la rigidez matutina.-Alivio del dolor.
Yurelax ®
Ciclobenzaprina hidrocloruro
Estearato magnésico, talco, celulosa microcristalina
-Icn Ibérica S.A. -Meda Pharma S.A.
Relajante muscular
-Miorelajante.-Mejora la fatiga, la depresión y el número de puntos gatillo
Tramadol cinfa®
Tramadol clorhidrato 50 mg cápsulas
Hidrógeno fosfato de calcio anhidro, cápsula de gelatina y otros.
Laboratorios cinfa S.A.
Analgésico de acción central
-Calma el dolor
Adofen®
Fluoxetina hidrocloruro
Almidón de maiz, manitol, sorbitol y otros.
Brainpharma Grupo Ferrer
ISRSc
-Mejora la fatiga, la calidad del sueño y la depresión.
Luramon®
Fluoxetina hidrocloruro
Almidón pregelatinizado sin gluten y dimeticona.
Industria química y farmacéutica VIR, S.A.
ISRSc
-Mejora la fatiga, la calidad del sueño y la depresión
Prozac®
1. Fluoxetina hidrocloruro 2. Solución oral 20 mg/5 ml
Glicerol, sacarosa y otros.
Dista S.A.E.
ISRSc
-Mejora la fatiga, la calidad del sueño y la depresión.
Xeristar (Ariclaim, Cymbalta, Duxetin, Yentreve)
Duloxetina 30 mg/1cáps 60 mg/1cáps
Propilenglicol, sacarosa y otros.
Eli Lilly and Company
ISRSc
-Mejora la fatiga, la calidad del sueño y la depresión

2.1.2.1 Control de otros síntomas
Para controlar otros síntomas: trastornos del sueño, astenia-fatigabilidad, alteración del estado de ánimo y disautonomía.
·  Trastornos del sueño: Antes de iniciar una ayuda farmacológica para mejorar la calidad del sueño, se deben intentar medidas higiénicas como la abstención de cafeína en las horas previas, realizar ejercicios aeróbicos durante el día, baños calientes antes de acostarse, temperatura confortable y silencio en el dormitorio, y técnicas de relajación muscular progresiva.Los agentes farmacológicos más utilizados son los antidepresivos tricíclicos, los antihistamínicos, los hipnóticos no benzodiacepínicos y las benzodiacepinas.
·  Fatigabilidad-Astenia: Los antidepresivos tricíclicos parecen ser los medicamentos más efectivos.
·  Alteraciones del estado de ánimo: En algunos casos con sintomatología depresiva asociada puede ser efectivo añadir al tratamiento un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS tipo fluoxetina o paroxetina u otros, a dosis de 20-40 mg/día. También ayuda a disminuir el dolor.
Varios medicamentos pueden ayudar a aliviar los síntomas de la fibromialgia. Muchos de estos medicamentos se toman antes de acostarse y ayudan a disminuir el dolor y mejoran su sueño.
Es imprescindible individualizar el tratamiento en cada caso, buscar el fármaco o la combinación más adecuada, introducir los tratamientos progresivamente y explicar con claridad al paciente lo que se espera de ellos, ya que muchos de estos medicamentos tienen un perfil de efectos secundarios elevado y, además, los pacientes con fibromialgia manifiestan con mucha frecuencia intolerancias farmacológicas múltiples.
2.1.3 Rehabilitadora y física
El tratamiento debe ser individualizado y adaptado al paciente, ya que varía en función del grado y manifestación clínica de cada caso. El tratamiento requiere una participación activa del paciente, es sintomático y se basa fundamentalmente en disminuir la hipertonía muscular y conseguir relajación para paliar el dolor miotendinoso. Interesa actuar de forma concomitante sobre factores de sobrecarga, eliminando la sobreexposición a factores exógenos como el frío, la humedad y la sobrecarga posicional. Algunos métodos fisioterpéuticos utilizados son: Termoterapia, ejercicio físico aeróbico supervisado, fototerapia, crioterapia, ultrasonidos, masoterapia, TENS de baja frecuencia...
2.1.3 Rehabilitadora y física
Existe un amplio consenso en considerar que los factores psicológicos desempeñan un importante papel tanto en el inicio como en el mantenimiento de la fibromialgia. Por tanto, el tratamiento psicológico del dolor crónico, y en particular de la fibromialgia, debe incluir en sus objetivos básicos la modificación de las conductas.
3. ¿Hay otros como yo?
3.1 Prevalencia
La fibromialgia es frecuente en España, la padece aproximadamente del 2% al 6% de la población general, con claro predominio en el sexo femenino, ya que entre el 85% y el 94% de los casos se dan en mujeres.
La prevalencia calculada en la población española, utilizando los criterios de clasificación del American College of Rheumatology (ACR está estimada para los varones en un 0,2%, frente a un 4,2% en las mujeres, lo que supone una relación mujer:varón de 21:1.
En cuanto a la distribución en grupos de edad, la fibromialgia aparece en todos los grupos etarios, teniendo una prevalencia del 2,4% de la población general mayor de 20 años, encontrándose un pico de prevalencia entre los 40 y 49 años (4,9% y siendo relativamente infrecuente antes de los 40 años y en personas que superan los 80 años de edad. En números absolutos, esto supone unos 700.000 pacientes afectados por la fibromialgia en nuestro país, diagnosticándose cada año cerca de 120.000 casos de fibromialgia.
Figura 1. Frecuencia relativa de la fibromialgia en la población española adulta, por grupos de edad. (fuente: Estudio EPISER 2000, Sociedad Española de reumatología)

En el medio urbano, la prevalencia global de la fibromialgia es del 1.71%. Este porcentaje se incrementa considerablemente en el medio rural, hasta un 4,11%.
Los determinantes más importantes para la presencia de fibromialgia en la población española son, por este orden: ser mujer, tener otras enfermedades crónicas y vivir en un medio rural.
Ocupa el 15% de las consultas de reumatología y del 5 al 10% de las consultas de atención primaria.
La fibromialgia afecta en Estados Unidos aproximadamente a 10 millones de personas y tiene una estimación del 3-6% a nivel mundial.






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